Tillerson se ausentará de la cumbre de la OTAN y visitará Rusia en abril

Par dans Noticias le 21 Marzo 2017 à 5 h 08 min

El secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, se ausentará de la reunión de ministros de Exteriores que la OTAN celebrará el 5 y 6 de abril y viajará la semana siguiente a Rusia, según anunció este lunes un portavoz del Departamento de Estado. La decisión podría interpretarse como un gesto a Moscú y un desaire

El secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, se ausentará de la reunión de ministros de Exteriores que la OTAN celebrará el 5 y 6 de abril y viajará la semana siguiente a Rusia, según anunció este lunes un portavoz del Departamento de Estado. La decisión podría interpretarse como un gesto a Moscú y un desaire a la Alianza Atlántica que iría en línea con la retórica electoral de Donald Trump.

El Departamento de Estado no reveló el motivo de la ausencia de Tillerson en la cumbre de la OTAN y anunció que lo representará el subsecretario Tom Shannon. Según la agencia Reuters, el jefe de la diplomacia estadounidense no acudirá a la cita de la Alianza para estar en Estados Unidos durante la visita del presidente chino, Xi Jinping, prevista para unas fechas similares.

Tillerson viajará a Rusia, en la que será su primera visita como secretario de Estado, procedente de Italia, donde acudirá a una reunión de ministros de Exteriores del G7, prevista para el 10 y el 11 de abril. Para compensar su renuncia a la cita de la OTAN, se reunirá el próximo miércoles en Washington con los ministros de Exteriores de los países de la Alianza que participarán en una cumbre de la coalición que lucha contra el Estado Islámico.

Una semana antes de asumir la presidencia, el 20 de enero, Trump cuestionó el compromiso de Washington con la OTAN, a la que llamó una organización obsoleta. También abogó por un acercamiento al Gobierno ruso de Vladímir Putin, del que se deshizo en elogios como candidato electoral.

Ambas ideas pueden cristalizarse en los planes de viaje de Tillerson y propiciar un contexto incómodo. La OTAN se fundó tras la Segunda Guerra Mundial como un paraguas de seguridad de Occidente ante la amenaza de la Unión Soviética.

En sus primeras semanas en la Casa Blanca, el republicano Trump ha frenado sus reproches a la OTAN, pero ha amenazado con que Washington de un paso al lado si los países miembros no cumplen con el compromiso de destinar un 2% de su PIB al gasto en defensa.

“Si sus países no quieren ver a Estados Unidos reducir su nivel de compromiso con la Alianza, cada una de sus capitales debería mostrar apoyo a nuestra defensa común”, dijo en febrero el secretario de Defensa, Jim Mattis, en su primera visita a la sede de la OTAN, en Bruselas.

En paralelo, Trump se ha visto cada vez más atrapado por la sombra rusa. Los contactos secretos con el embajador ruso en Washington han costado el cargo al exconsejero de seguridad nacional Michael Flynn y han forzado al fiscal general, Jeff Sessions, a inhibirse de cualquier investigación relacionada con Moscú.

El serial sobre los posibles lazos entre Trump y el Kremlin creció este lunes tras confirmar públicamente el FBI que están siendo analizados. Las agencias de inteligencia estadounidenses acusan a Rusia de querer ayudar a Trump en la campaña electoral con el robo de correos del Partido Demócrata.

Cualquier viaje a Rusia de un integrante del Gobierno de Trump sería examinado al detalle. Pero en el caso de Tillerson todavía más. Como jefe de la petrolera Exxon Mobile hasta hace unos meses, Tillerson entabló una estrecha relación con el entorno de Putin y cuestionó las sanciones de Washington a Moscú por sus injerencias territoriales en Ucrania.

Tillerson mantuvo en febrero en Alemania su primera reunión con el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, sin que trascendiera ningún detalle relevante.

Durante su proceso de confirmación en el Senado, el secretario de Estado se distanció de la afinidad de Trump con Putin: defendió las sanciones a Rusia y dijo que EE UU debía “disuadir y prevenir una mayor expansión de un mal actor” en la región, en alusión a la injerencia en Ucrania.

Unos meses antes, Trump había minimizado la anexión de la península de Crimea por parte de Rusia. Y poco antes de asumir la presidencia, sugirió que podría levantar las penalizaciones a Moscú.

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